Este jueves las autoridades se vieron obligadas a cerrar las vías en el noroeste de Caracas, la capital venezolana, por intensos enfrentamientos armados entre pandillas y fuerzas de seguridad.

En las últimas 24 horas estalló la violencia debido a que desde enero los grupos criminales fueron tomando terreno desde las zonas marginales hacia los centros residenciales y comerciales de Caracas.

En su cuenta de Twitter, la ministra del interior, Carmen Meléndez escribió: "Los Organismos de Seguridad del Estado continúan desplegados en las zonas vulneradas por estos criminales y no descansarán hasta rescatar el control absoluto".

Si bien no fue oficializada una cifra de víctimas por parte del Gobierno de Nicolás Maduro, múltiples activistas y representantes de Derechos Humanos aseguran que al menos cuatro civiles murieron el día miércoles y que hay 6 personas que resultaron heridas.

En las últimas horas se han visto imágenes de la creciente militarización en los barrios más peligrosos por parte del gobierno venezolano en un intento por evitar la expansión de las bandas delictivas y los enfrentamientos.

Las Fuerzas de Acciones Especiales (FAES) ingresaron este viernes por las colinas del barrio de la Cota 905, donde vive una de las principales organizaciones criminales que mantiene enfrentamientos en distintos puntos de la capital venezolana.

Se conoce que hay al menos 800 oficiales movilizados para este operativo en pos de retomar el control de la ciudad que ha vivido turbulentas y violentas jornadas.

Los enfrentamientos armados se recrudecieron después de que en una estrategia del operativo de seguridad se cortara la luz en la zona de la Cota 905.

La violencia y los tiroteos iniciaron el miércoles y desde entonces se han ido expandiendo por diferentes zonas de Caracas. Las respuestas del gobierno ponen en alerta a numerosas organizaciones internacionales. Se conoce, aunque no oficialmente, que también habría dos policías fallecidos.

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