“El femicidio, como conceptualización, es el asesinato de mujeres como resultado extremo de la violencia de género, tanto en el ámbito privado como el público. Y lo que comprende es la muerte de mujeres a mano de sus parejas, sus exparejas, familiares, o incluso por violadores, acosadores, etcétera. Hay que caracterizar bien es ese asesinato cometido por un hombre contra una mujer a la que considera de su propiedad. Lo hacen motivados por el odio, el desprecio o el sentido de posesión”, explicó Laura Hochberg, de la Multisectorial de la Mujer.

“La cifra exacta para mí hoy son 22, con una cantidad que todavía hay que determinar si son o no son femicidios. Pero hay que tener en cuenta la cantidad de mujeres muertas y cómo ha crecido de una manera terrible, porque la verdad que es una cifra elevadísima”, agregó Hochberg.

Patricia Gordon, de la ONG En Red, sostuvo que “el índice de femicidios está claro que ha aumentado muchísimo, porque tenemos prácticamente una mujer por día asesinada. Y hay casos que no toman estado público”. “El análisis que hacemos desde En Red, es que las formas de violencia se van recrudeciendo a medida que aumenta la descomposición del tejido social por la crisis que estamos atravesando. Lo pensamos en relación con lo que pasa en toda la sociedad”, señaló.

Para Gordon, uno de los problemas más graves es que no se aplica la Ley de Educación Sexual Integral, que obliga a jardines de infantes y colegios primarios y secundarios a bajar contenidos sobre cómo promover actitudes responsables ante la sexualidad, prevenir los problemas relacionados con la salud y procurar igualdad de trato y oportunidades para varones y mujeres, entre otros puntos. “No sólo no se implementa como debería ser, sino que es totalmente resistida por algunos sectores de la sociedad. Sectores que están basados en prejuicios, en preconceptos, en ideas erróneas sobre perspectivas de género. Ese nivel de mediocridad y de negación de la realidad colabora para que no se pueda implementar como se debe”, expresó Gordon. “También hay que hacer cumplir la ley. Porque, por ejemplo en una escuela, no depende de la decisión de un directivo. A la ley hay que cumplirla. Y al que no la cumple hay que sancionarlo”, remarcó.

Mientras tanto, Hochberg volvió a poner el foco en la responsabilidad estatal. “El Estado debería ponerse los pantalones largos y determinar políticas públicas efectivas, que estén a la altura de las circunstancias, que vayan al hueso y que no sean mero maquillaje. Sin políticas públicas y sin presupuesto, es muy difícil abordar un tema de semejante envergadura”, concluyó.

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