“No cambiamos la dirección. Estamos yendo a Mar del Plata. Ese sigue siendo el camino. Pero había un micro peor de lo que imaginábamos”. La gobernadora María Eugenia Vidalutilizó esa metáfora para describir su situación al frente de la provincia de Buenos Aires. Decidida a ir por la reelección, Vidal busca ahora recuperar la confianza de los “desencantados”, que votaron a Cambiemos en las últimas elecciones.

Desde hace un mes, Vidal les encomendó a intendentes oficialistas que le preparen reuniones con vecinos “decepcionados” para intentar convencerlos de cara a las elecciones. De esta manera, los jefes comunales reúnen entre 20 y 30 personas y realizan una presentación sobre la actualidad de cada Municipio, además de contar el trabajo en conjunto que realizan con la provincia y la Nación.

Según publicó Clarín, el subsecretario de Asuntos Municipales, Alex Campbell, oficia de moderador y da paso a los vecinos, para que durante media hora expongan sus quejas y preocupaciones y le hagan planteos a Vidal. Y luego la gobernadora responde. Todo a puertas cerradas. SIn cámaras para redes sociales. “Es sin filtro y lo que pide María Eugenia es que estén desencantados de verdad. No quiere ir a escuchar elogios o a dar una charla motivacional”, aseguran fuentes al tanto de los movimientos de la mandataria.

A partir de los intercambios con los vecinos, Vidal encargó medidas a nivel provincial -algunas forman parte del paquete que anunció esta semana- y elevó su sugerencia al Gobierno nacional, en la mesa de gobernadores de Cambiemos.

En todos los casos, Vidal defiende incondicionalmente a Macri. Y vincula los puntos altos de su gestión que le destacan en las charlas (las obras y la lucha contra las mafias y la inseguridad) con el respaldo que tiene del Presidente. “Sin Mauricio no hubiera sido posible. Sin él yo no sería lo que soy”, es un elogio que se repitió a la largo de las reuniones. “A algunos convence, a otros los deja pensando”, confiaron cerca de la gobernadora.

Por su parte, Vidal se llevó también algunos indicios de que el enojo con Macri todavía no deriva en que ese voto se vaya hacia Cristina, la principal adversaria de Cambiemos. “Ocúpense de que no vuelva el kirchnerismo”, le reclamó uno de los desencantados. “Los bonaerenses no comen vidrio, saben que el esfuerzo vale la pena”, se mostró entusiasmada Vidal en uno de los municipios.

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