Lionel Messi demostró grandeza en la victoria con un gesto que quedó grabado durante los festejos de la consagración de la Selección Argentina ante Brasil en el Maracaná.

En plena euforia, mientras los jugadores cantaban el clásico "dale campeón, dale campeón", Rodrigo De Paul quiso cambiar el cantito y comenzar con otro clásico: el "brasilero, brasilero...". Pero Messi, ben atento a la situación, lo frenó en seco.

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"No, no", le dijo con la voz y con el dedo índice moviendo de un lado al otro. Y se fue de la montonera para cortar el momento de euforia. De Paul, genio y figura en la noche histórica en Río de Janeiro, paró.

Una señal del liderazgo, y también de la caballerosidad, del capitán argentino, que así le mostró respeto al rival vencido, el Brasil de Tite y Neymar, en un momento en que las emociones suelen traicionar a la razón.

La acción de Messi se dio antes de que levantara por primera vez una copa con la Selección y mucho antes de que mostrara que la rivalidad en la cancha queda ahí, tal como quedó registrado con la conmovedora charla que sostuvo su amigo Neymar y con Leandro Paredes antes de volver a los camarines.

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