Pablo Cuerelly, el marplatense que recibió un trasplante de hígado después de una dura espera, fue dado de alta y este jueves tuvo una emotiva y cálida bienvenida en su casa. Su familia, amigos, vecinos y allegados lo recibieron con globos y aplausos.

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Pablo necesitaba ese trasplante para sobrevivir y estaba primero en la lista de espera del Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai). “Está dando muy buenas señales de repuesta, para nosotros siempre es un milagro. En su caso fue muy difícil acceder a un órgano de esas características. Gracias a dios fue trasplantado ayer”, había destacado Diego Fernández, jefe de Trasplante.

Su vida cambió hace tres meses, cuando detectaron que una hepatitis había dañado "completamente" su hígado y derivó en una cirrosis pese a sus hábitos "saludables y deportivos", lo que lo llevó a esperar un trasplante de urgencia.

Ahora continuará con la recuperación en su hogar y con los controles correspondientes para realizar un seguimiento de su salud.

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