A poco más de dos años de la repentina muerte de su hermano Santiago, Nico Vázquez reveló cómo fue el momento en el que se enteró que había fallecido.

El influencer de 27 años murió a causa de una enfermedad congénita llamada miocardiopatía hipertrófica, que tanto Nico como su familia desconocían que Santiago la padecía. El hecho tuvo lugar mientras se encontraba de vacaciones con amigos en Punta Cana, República Dominicana.

Al consultarle Jorge Rial en Intrusosquién fue que le dio la noticia de la muerte de Santiago, el actor, visiblemente conmovido, manifestó primero: “Uh, cómo estoy hoy. Estoy entrando en un terreno que capaz en un rato les pido que cambiemos de tema”.

“Fui yo, o sea… El mejor amigo de mi hermano que lo cuidó desde que pasó esto, que estaba compartiendo la habitación con él hasta que llegó al país mi hermano… Cuando digo que lo cuidó, te estoy diciendo que no abandonó a mi hermano en ningún momento. Cuando te digo eso, no tengo que ser tan explícito”, contó.

Y continuó: “Desde que pasó hasta que vino, ese chico no se tomó ni una ducha. Es su otro hermano de sangre, que siempre lo supimos, pero si alguien tenía dudas… Carry, para los amigos, ahora está viviendo en Barcelona. Yo estoy tratando de que él cumpla sus sueños y les pasen cosas lindas porque no es fácil seguir adelante cuando vivís una situación así”.

Sobre el momento en que le comunicaron la noticia, Nico detalló: “Tenía el teléfono en la mano, yo estaba en el banco… Me entra un WhatsApp… Yo con Santi hablaba cuatro o cinco veces por día. ¿11 de la mañana, Punta Cana? Rarísimo. La diferencia horaria no la calculé en ese momento. Habíamos hablado hasta las 2 de la mañana del día anterior por lo de River, habían hecho los chicos de River un vivo, Mora. Se mete en Instagram mi hermano y yo, él desde allá y yo de acá, una cosa muy loca. ‘Bueno, Nico, mañana hablamos… Te amo, te amo’. Me pareció raro a las 11 de la mañana”.

“En el banco, no podés atender. Entonces, cuando salgo, escucho la voz de él. Y lo escucho mal, entonces cuando lo escucho mal, me preocupé. ‘Uy, este pibe se mandó alguna cagada. Yo pensé se peleó con alguien…’ (…) Entonces, dije ¿qué pasó acá? Lo escucho como llorando. ‘Nick, ¿estás por ahí? Nick… Como cortado. Le digo, ‘San, ¿qué pasó? Acá estoy”. No me contesta. Veo los dos tics azules. Y no era él, era su amigo. Y me dice, lo que me dice”, cierra el relato, sin poder hablar más antes de quebrarse.

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