Por María José Planel (*)

Hace algunos años, en una linda tarde de verano me junté a tomar un café con una gran amiga de la vida y compañera de la facultad. Ella tiene algunos más que yo y fue la mentora natural en mi llegada del pueblo a la gran ciudad. Esas personas que encontrás en el camino, y que te ven mejor que vos misma en todo lo que tenes que enfrentar, atravesar, son esas personas claves en momentos “bisagra”, momentos de decisiones transcendentales.

Café por medio, empecé a contarle todo lo que me estaba pasando en mi primer puesto como gerente: la culpa y la preocupación por mantener el equilibrio familiar (tenía dos hijos pequeños), el miedo por defraudar a mis jefes:era una gran “oportunidad” laque me habían dado, cómo construir y desarrollar mi liderazgo, etc., etc. Gabi me escuchó y sin dudar me aconsejó participar en la caminata de mentoreo de voces vitales, faltaba un mes aproximadamente y ya estaba abierta la inscripción.

Llegué a casa y entusiasmada completé el formulario. Ya las preguntas me hicieron repensar ideas, preguntarme qué buscaba, qué quería y el entusiasmo iba creciendo a medida que pasaba la (s) página (s). Apreté “enviar”,ahora, sólo restaba esperar.Unos diez días después llegó el mail más esperado donde confirmaban mi participación como mentee de la próxima caminata de mentoreo de Buenos Aires.

Aún recuerdo ese marzo muy caluroso, y ese sábado no fue la excepción.Llegué unos minutos antes para la acreditación y empezar a disfrutar del gran día. Busqué alguna cara conocida pero no lo logré, por el contrario, había caras desconocidas con sonrisas invitándome a compartir lonas en el suelo, donde cada una podía sumarse con su desayuno y comenzar a conocer a otras mujeres que participarían de la jornada. A lo lejos pude ver a Gabi que recibía a las mentoras y les daba la bienvenida. Le hice un saludo a mano alzada y nos encontramos casi en el centro del parque. A su lado estaba Isela Constantini quién al instante con su sonrisa y carisma me cautivó. Además, iba a tener el lujo de que fuera mi mentora en esa jornada y poder así seguir conociéndola en otros espacios.

Ese día fue un antes y después en mi vida. Me encontré con mujeres increíbles, compartiendo experiencias, miedos, desafíos, proyectos y una red inmensa que enseguida me hizo parte.

Durante el año vinieron muchas jornadas de capacitaciones, fui afianzando vínculos con algunas de las ellas, conociendo a otras que no había tenido la oportunidad durante la caminata y las “vitaleras” como hoy nos decimos en confianza y que fueron entrado en mi vida.

Pasaron algunos años y la llegada de un nuevo desafío: mudanza a Mar del Plata, por motivos laborales. Y fue nuevamente Gabi la que me dijo en una de nuestras charlas inspiradoras, que teníamos que abrir voces vitales en Mar del Plata y con ese objetivo en mente y en el corazón llegue a la feliz.

De eso hace cinco años, logramos afianzarnos y seguimos creciendo en nuestra red local. Hoy somos un equipo,que, junto a Sole, Brenda, Lala, Sol y Flor trabajamos mucho para que esto sea posible. Tenemos el acompañamiento y colaboración de grandes líderes de la ciudad que hacen que nuestra comunidad siga creciendo. Creemos con certeza “que invertir en mujeres es transformar el mundo”. Aquí estamos para invitarte a que te sumes, y seguir construyendo redes para transformar tu vida y la de nuestra ciudad.

(*) Abanderada de Voces Vitales en Mar del Plata

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